
Cómo instalar un urinario de pared: medidas, pasos y errores a evitar
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ODS 6: qué es, cuáles son sus metas y cómo pueden contribuir empresas y ayuntamientos
15 de octubre de 2026Cada vez más empresas miden su huella de carbono, pero pocas saben cuánta agua consumen realmente ni dónde se concentra ese consumo.
La huella hídrica es el indicador que permite responder a esa pregunta. Mide el volumen de agua dulce que se utiliza, de forma directa e indirecta, para producir un bien o prestar un servicio.
Por ejemplo, una cadena hotelera puede conocer el consumo total de sus establecimientos a partir de las facturas, pero no saber qué parte corresponde a las habitaciones, a la cocina, a la limpieza o a los aseos de las zonas comunes.
Lo mismo ocurre en un edificio de oficinas, un polideportivo municipal o un centro educativo. El dato total existe, pero sin un desglose es difícil decidir qué medidas aplicar primero.
En este artículo vamos a explicar qué es la huella hídrica, en qué se diferencia del agua virtual, cómo puede calcularla una empresa y qué medidas ayudan a reducirla en sus instalaciones.
¿Quieres conocer el consumo de agua de tus aseos y cómo reducirlo?
En Utyma podemos revisar los puntos de consumo de tus instalaciones (urinarios, inodoros, grifos y duchas), estimar el agua que utilizan y proponerte las soluciones de ahorro más adecuadas para cada uno.
¿Qué es la huella hídrica?
La huella hídrica es un indicador que mide el volumen total de agua dulce utilizado para producir un bien o un servicio, teniendo en cuenta tanto el consumo directo como el de toda la cadena de suministro.
El concepto lo desarrollaron en 2002 Arjen Hoekstra y Ashok Chapagain, y su metodología la difunde la Water Footprint Network, la organización de referencia en este ámbito.
La idea de fondo es sencilla. Además del agua que sale de los grifos de una empresa, existe agua que se ha utilizado antes para fabricar los productos que compra, la energía que consume o los materiales con los que trabaja.
Por ese motivo, la huella hídrica no se limita a la factura del agua. Permite tener una visión más completa del uso del agua asociado a una actividad.
Huella hídrica y agua virtual: en qué se diferencian
Los dos conceptos están relacionados, pero no son lo mismo.
El agua virtual es el agua que se ha necesitado para producir un bien y que, por tanto, queda «incorporada» en él aunque no se vea. El término lo propuso el investigador británico Tony Allan en los años noventa, y en 2008 recibió por ello el Premio del Agua de Estocolmo.
Por ejemplo, cuando un país importa alimentos, también está importando de forma indirecta el agua que se utilizó para cultivarlos.
La huella hídrica parte de esa idea y la convierte en un indicador que se puede calcular para una persona, un producto, una empresa o un territorio.
En la práctica, el agua virtual explica el concepto y la huella hídrica permite medirlo y comparar resultados.
Los tres tipos de huella hídrica: azul, verde y gris
La metodología de la Water Footprint Network divide la huella hídrica en tres componentes. Cada uno responde a un uso diferente del agua.
Huella hídrica azul
Es el agua dulce que se extrae de ríos, embalses o acuíferos y que no vuelve al mismo lugar ni en el mismo periodo, porque se incorpora a un producto, se evapora o se vierte en otra cuenca.
En una empresa de servicios, la huella azul directa se corresponde en gran parte con el agua de red que se consume en aseos, cocinas, limpieza, duchas o riego.
Es el componente en el que una empresa puede actuar de forma más inmediata.
Huella hídrica verde
Es el agua de lluvia almacenada en el suelo que utilizan las plantas durante su crecimiento.
Tiene mucho peso en la agricultura y en la industria alimentaria, pero suele ser poco relevante en el consumo directo de oficinas, hoteles o edificios públicos.
Huella hídrica gris
Es el volumen de agua que haría falta para diluir los contaminantes que genera una actividad hasta que la calidad del agua cumpla los límites establecidos.
Por ejemplo, el uso de productos de limpieza agresivos o los vertidos con carga orgánica influyen en este componente.
Es el componente más debatido, porque su cálculo depende de los límites de calidad que se tomen como referencia.
¿Por qué debería una empresa conocer su huella hídrica?
Medir la huella hídrica puede tener sentido por motivos económicos, ambientales y de reputación. No todas las empresas tienen las mismas razones, por lo que conviene identificar cuáles son las suyas.
Reducir costes de agua y mantenimiento
Conocer dónde se concentra el consumo permite priorizar las actuaciones con más retorno.
Por ejemplo, en un edificio con aseos de uso intensivo, los urinarios con fluxor pueden gastar entre 1 y 4 litros en cada uso. Detectar ese punto y sustituirlo puede tener más impacto que otras medidas más visibles.
Cumplir con los compromisos de sostenibilidad
Muchas empresas incluyen objetivos de agua en sus planes de sostenibilidad, en sus memorias de RSC o en su estrategia ESG. A menudo los vinculan al ODS 6 de agua limpia y saneamiento.
En el caso de las empresas sujetas a la directiva europea de información corporativa sobre sostenibilidad (CSRD), el agua puede ser uno de los aspectos sobre los que tengan que informar si su análisis de doble materialidad lo considera relevante. El estándar correspondiente, ESRS E3, está en proceso de simplificación, por lo que recomendamos revisar siempre la versión vigente.
Responder a clientes y licitaciones
Algunas licitaciones públicas y grandes clientes valoran que los proveedores demuestren una gestión responsable del agua.
Disponer de datos de consumo y de un plan de reducción puede facilitar esa justificación.
En el caso de edificios que buscan una certificación de sostenibilidad, el consumo de agua también puntúa. Lo explicamos en nuestro artículo sobre las certificaciones LEED y BREEAM.
Anticiparse a episodios de sequía
En zonas con estrés hídrico, las restricciones de agua pueden afectar a la actividad de hoteles, instalaciones deportivas o edificios públicos.
Una empresa que ya ha reducido su consumo está mejor preparada para adaptarse a esas situaciones.
Cómo calcular la huella hídrica de una empresa
El cálculo completo de la huella hídrica, con la cadena de suministro incluida, puede ser complejo y suele requerir apoyo técnico especializado.
Sin embargo, una empresa puede empezar por su consumo directo, que es el que controla y sobre el que puede actuar. Recomendamos seguir estos pasos.
1. Definir el alcance del cálculo
Lo primero es decidir qué se va a medir: un edificio concreto, todas las sedes de la empresa o también la cadena de suministro.
Por ejemplo, un ayuntamiento puede empezar por los edificios municipales con más afluencia, como polideportivos, colegios o dependencias de atención al público.
2. Recopilar los datos de consumo
Las facturas de agua y las lecturas de los contadores son el punto de partida. Conviene disponer de, al menos, un año completo para tener en cuenta la estacionalidad.
Si el edificio dispone de contadores por zonas, el análisis será mucho más preciso. Si no, se puede estimar el reparto a partir de los equipos instalados y del número de usos.
3. Hacer un inventario de los puntos de consumo
Recomendamos anotar cuántos urinarios, inodoros, grifos y duchas hay en el edificio, qué tipo de descarga o caudal tiene cada uno y cuántas personas los utilizan al día.
Con esa información se puede estimar qué parte del consumo corresponde a cada punto. Por ejemplo:
- Urinarios con fluxor o cisterna automática.
- Inodoros con cisterna de descarga simple o doble.
- Grifos de lavabo sin limitación de caudal.
- Duchas de vestuarios con caudales elevados.
4. Calcular y fijar un punto de partida
Con los datos anteriores se obtiene el consumo de referencia, que puede expresarse en metros cúbicos al año o por usuario, empleado o visitante.
Este dato servirá para medir el resultado de las medidas que se apliquen después.
5. Valorar la huella indirecta
Si la empresa quiere ir más allá, puede incluir el agua asociada a las compras, la energía o los materiales.
Para este análisis existen metodologías reconocidas, como la de la Water Footprint Network o la norma ISO 14046:2014, que establece los principios y requisitos para evaluar la huella de agua a partir del análisis de ciclo de vida.
Dónde se concentra el consumo de agua en empresas y edificios
Cada tipo de instalación tiene sus propios puntos críticos. Por eso recomendamos revisar el uso real del edificio antes de elegir las medidas.
Aseos de uso público o intensivo
En oficinas, centros comerciales, estaciones, monumentos o instalaciones deportivas, los aseos se utilizan cientos o miles de veces al día.
Cada descarga de un urinario o de un inodoro supone varios litros de agua potable, por lo que el consumo acumulado puede ser muy elevado.

Lavabos y grifería
Un grifo convencional sin limitador puede permanecer abierto más tiempo del necesario, sobre todo en aseos públicos.
La grifería temporizada y los aireadores ayudan a controlar tanto el tiempo de uso como el caudal.
Duchas de vestuarios y habitaciones
En hoteles, gimnasios y polideportivos, las duchas suelen ser uno de los principales puntos de consumo de agua y también de energía, porque el agua se calienta.
Limpieza y mantenimiento
La limpieza diaria de grandes superficies y aseos también consume agua y, según los productos utilizados, puede influir en la calidad del agua vertida.
Cómo reducir la huella hídrica de una empresa
Una vez identificados los puntos de consumo, se pueden aplicar medidas técnicas y de gestión. Estas son las que recomendamos valorar, empezando por las de mayor impacto en edificios de uso intensivo.
1. Sustituir los urinarios convencionales por urinarios sin agua
Los urinarios sin agua no necesitan descarga. La orina se evacúa por gravedad a través de una válvula que actúa como barrera de olores.
De esta forma, se elimina el consumo de agua en cada uso. Según los datos de fabricante que publicamos, un urinario puede llegar a ahorrar hasta 100.000 litros de agua potable al año en instalaciones de alta afluencia.
Si quieres conocer el sistema en detalle, te recomendamos leer cómo funciona un urinario sin agua.
2. Valorar urinarios híbridos cuando se necesite alguna descarga
En algunas instalaciones puede interesar mantener descargas puntuales de mantenimiento. Para estos casos existen los urinarios híbridos, que funcionan sin agua en el uso diario y permiten programar unas pocas descargas al día.
3. Instalar grifería temporizada de bajo caudal
Los grifos ecológicos con pulsador temporizado se cierran solos y limitan el caudal.
Por ejemplo, los grifos con tecnología Waterdust de nuestro catálogo trabajan con un caudal de 0,6 a 0,7 litros por minuto y se cierran automáticamente a los 15 segundos.
4. Colocar aireadores en los grifos existentes
Cuando no se quiere cambiar toda la grifería, los aireadores permiten reducir el caudal mezclando el agua con aire, sin que el usuario perciba una pérdida de comodidad.
En nuestro artículo sobre cómo funciona un aireador de grifo explicamos sus partes y cómo elegirlo.
5. Reducir el caudal de las duchas
Los economizadores de agua para ducha y las teleduchas de bajo caudal limitan los litros por minuto sin necesidad de obra.
Al consumir menos agua caliente, también se reduce el gasto energético asociado.
6. Revisar cisternas y posibles fugas
Una cisterna que pierde agua o un grifo que gotea pueden pasar desapercibidos durante meses. Recomendamos incluir la revisión de fugas en el plan de mantenimiento.
En el artículo sobre cómo ahorrar agua en la cisterna explicamos cómo detectar fugas y ajustar el nivel de llenado.
7. Utilizar productos de limpieza menos agresivos
Los detergentes microbiológicos descomponen la materia orgánica sin recurrir a productos desinfectantes agresivos, lo que puede ayudar a reducir la carga contaminante del agua de limpieza.
8. Informar a los usuarios
La señalización en aseos y vestuarios ayuda a explicar las medidas aplicadas y a fomentar un uso responsable.
Por ejemplo, en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, el Ayuntamiento colocó cartelería junto a los urinarios sin agua para explicar a los visitantes el ahorro que suponen.
Ejemplos de medidas según el tipo de instalación
Las prioridades cambian según la actividad. Estos son algunos ejemplos orientativos:
- Oficinas: urinarios sin agua, aireadores y grifería temporizada en aseos. Más información en cómo ahorrar agua en la oficina.
- Hoteles: duchas y grifos de habitaciones, aseos de zonas comunes y cocina. Lo desarrollamos en ahorro de agua en hoteles.
- Centros educativos: aseos de alumnos y concienciación. Ver cómo ahorrar agua en la escuela.
- Restaurantes: fregaderos, lavavajillas y aseos de clientes. Ver cómo ahorrar agua en un restaurante.
- Edificios públicos y residencias: aseos de alta afluencia y control del consumo. Ver ahorro de agua en edificios.
Errores habituales al trabajar la huella hídrica
Calcular sin un plan de reducción
El cálculo es útil si sirve para tomar decisiones. Recomendamos que cada medición vaya acompañada de medidas concretas, responsables y plazos.
Comunicar datos que no se pueden justificar
Publicar cifras de ahorro sin una medición previa puede generar dudas. Conviene comparar el consumo antes y después de cada actuación con periodos equivalentes.
Centrarse solo en las medidas más visibles
Algunas acciones son muy visibles, pero tienen poco impacto en el consumo total. Por eso recomendamos empezar por los puntos que más agua consumen.
Olvidar el mantenimiento
Cualquier equipo de ahorro necesita un mantenimiento adecuado para seguir funcionando correctamente. En el caso de los urinarios sin agua, esto incluye el cambio periódico de la válvula y una limpieza con productos adecuados.
¿Cuánto se puede reducir la huella hídrica de un edificio?
Depende del punto de partida, del tipo de uso y de las medidas aplicadas.
En edificios con aseos de mucha afluencia y equipos antiguos, la sustitución de urinarios y grifería puede suponer una reducción importante del consumo directo. En edificios que ya cuentan con equipos eficientes, el margen será menor.
Por ese motivo, recomendamos hacer una estimación previa con los datos reales del edificio antes de fijar un objetivo de reducción. En nuestro artículo sobre el presupuesto de urinarios ecológicos explicamos cómo calcular la amortización de este tipo de inversiones.
Productos de Utyma para reducir la huella hídrica
Estos son algunos de los equipos de nuestro catálogo que ayudan a reducir el consumo directo de agua en aseos y vestuarios:
La huella hídrica como punto de partida
La huella hídrica permite a una empresa entender cuánta agua utiliza, en qué la utiliza y dónde puede reducirla.
Para muchas organizaciones, el primer paso no es un estudio complejo, sino conocer bien su consumo directo y actuar sobre los puntos que más agua gastan, como los aseos, la grifería y las duchas.
A partir de ahí, se puede ampliar el análisis a la cadena de suministro y comunicar los resultados con datos medidos.
¿Quieres reducir el consumo de agua de tus instalaciones?
En Utyma podemos analizar los aseos y puntos de consumo de tu empresa o edificio, proponerte las soluciones de ahorro más adecuadas y encargarnos de la instalación y del suministro de recambios. A partir de ese análisis, te planteamos las actuaciones que consideramos prioritarias y una estimación del ahorro de agua que pueden suponer.







